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¡No te sorprendas! Los niños son naturalmente “quisquillosos”. La mayoría  (sino todos) pasa por etapas en las cuales se tornan exigentes con la comida, en especial entre los 1 y 3 años de edad. De acuerdo con datos de la Academia Americana de Pediatría, entre el 20 y 50% de los niños son descritos por sus padres como “ comensales exigentes ” o “ picky eater ”.

Ellos comienzan a sentir y expresar independencia sobre el manejo del entorno y esto, por supuesto, incluye a la comida. Es difícil que quieran sentarse a comer, se preocupan más por ver, tocar y experimentar con los alimentos. En general, están muy ocupados diciendo a todos: “¡puedo hacerlo yo mismo!”

A lo anterior, se le suman los cambios fisiológicos propios del crecimiento. El apetito del niño está orientado a satisfacer las necesidades de energía y nutrientes, así a medida que incrementa la densidad energética y la consistencia de los alimentos, disminuye el volumen ingerido y se produce una disminución fisiológica del apetito.

¿Qué hacer frente a un picky eater?

Lo primero, es entender que no es tu culpa. Las preferencias son normales y esperadas, por lo tanto tienes que tener paciencia. Con el tiempo, el apetito de tu hijo y su comportamiento con respecto a los alimentos alcanzarán un buen equilibrio. Poco a poco, encontrará lo que le gusta sin necesidad de que lo presiones o hagas algo especial.

Es importante que comprendas que el trabajo de un adulto en la alimentación de los niños, incluye comprar y preparar una variedad de alimentos sabrosos y saludables, ofrecer comidas y meriendas regulares y hacer del acto de comer un momento agradable. El resto depende de tu hijo: si come, cuánto come y qué come. ¡Su cuerpo es muy sabio! ¡Permite que aprenda a autorregularse!

Mientras tanto, intenta brindarle a tu hijo alimentos que pueda comer por sí solos. Presenta preparaciones con combinaciones de colores brillantes y con formas divertidas. Evita forzar o sobornar con comida, no lograrás nada positivo. Además, coman juntos. Las comidas en familia son una buena oportunidad para modelar conductas e inculcarle a a tu hijo hábitos saludables que adoptará por el resto de su vida.

Si el crecimiento y desarrollo de tu hijo son adecuados, es una señal de que lo estás haciendo bien. Sin embargo, si notas algún cambio en su patrón de desarrollo, no dudes en pedir ayuda. Acude al pediatra y  y consulta a tu nutricionista infantil de confianza.

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Lcda. Claudia Salemi Prince

Autor Lcda. Claudia Salemi Prince

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